jueves, 16 de julio de 2009

Mire un árbol en invierno como sin vida lo advertí, y pensé en su historia, siendo joven, en verano dando sombra con un verde vibrante, creciendo sin que los demás lo supieran, ahora quizá veinte años después todavía guarda vida en su sabia refugiada, como esperando su tiempo de sorprender una vez mas, llegada la primavera con su carga de esperanza e ilusión, cuanta madurez demostrada. Sera que las plantas me llegan muy íntimamente.